Yo descentralizo, ¿tu descentralizas?

Por Nicolás Pereira, Diputado por Canelones.

Por estos días el Senado de la República estudia un proyecto aprobado en Diputados que modifica la Ley de Descentralización, y que  va en el camino de consolidar la apuesta de nuestro Gobierno por la descentralización y la participación ciudadana.

Hablar de descentralización en un pequeño pero hipercentralizado país como el nuestro, con una despareja distribución de la población así como del desarrollo de los más diversos servicios públicos, es hablar de uno de los desafíos más importantes que quizás tenga por delante el Uruguay.

Casi doscientos años después de que el artiguismo tuviera en su programa las preocupaciones por el desarrollo armónico del territorio y por la participación del pueblo y  luego de un largo y manifiesto olvido por estos temas, los gobiernos frenteamplistas han puesto a las políticas de descentralización nuevamente sobre la mesa como un tema que nos interpela y al cual tenemos que dar respuestas cada vez más audaces.

Si bien en esta oportunidad nos referimos a la descentralización en su dimensión municipal, no podemos dejar de mencionar otro conjunto de dimensiones y áreas de gobierno en las que hemos iniciado promisorios procesos de descentralización.

Solo por mencionar algunos, las inversiones en el interior del país y sus consecuencias en el desarrollo local, el aumento de las transferencias del Gobierno Nacional hacia los Gobiernos Departamentales, el proceso de descentralización iniciado por la Universidad de la República, la creación de la Universidad Tecnológica radicada en el interior, el acuerdo impulsado desde el gobierno central por la patente de rodados y alumbrado público con las Intendencias, así como la experiencia de gestión desconcentrada de los servicios de agua y saneamiento en el Departamento de Maldonado, son experiencias concretas de políticas que priorizan la descentralización como nunca antes.

Claro que durante estos casi doscientos años de olvido, no faltaron planteos sobre la necesidad de impulsar políticas en este sentido. Así podemos recordar desde las iniciativas de Bernardo Berro por el 1860, hasta los planteos impulsados por Wilson Ferreira en la década del 80 del siglo XX y que seguramente sean parte del más importante legado político y programático del wilsonismo.

Pero tuvimos que esperar al 2009, para que el Frente Amplio aprobara la actual Ley de Descentralización. Esta ya establecía la necesaria gradualidad en la transferencia de competencias y recursos hacia los gobiernos locales.

El proyecto aprobado al que nos referimos tiene como dos de sus pilares la ampliación de la competencia de los gobiernos locales y el necesario aumento de las transferencias de recursos a los municipios.

A partir del próximo período de gobierno habrá una serie de tareas, como el mantenimiento de la red vial local, del alumbrado y los espacios públicos, que ya no serán responsabilidad del gobierno departamental sino que lo serán del municipal. No tenemos duda que éstas y un conjunto cada vez más amplio de responsabilidades se pueden llevar adelante de mejor manera desde lo local, desde el conocimiento capilar de las problemáticas y prioridades locales, que desde la centralidad de una Intendencia o de Organismos Nacionales del más diverso tipo.

Para nuestra fuerza política los procesos de descentralización y la generación de espacios de participación popular para la definición de las diferentes políticas son una prioridad en la construcción de una sociedad cada vez más democrática, que propicie la cercanía del pueblo a los espacios de toma de decisiones sobre lo público.

El proyecto aprobado recientemente significa a nuestro juicio un importante avance en el proceso de descentralización política en curso. Sin lugar a dudas queda mucho por avanzar en este proceso que está en plena construcción y que depende no exclusivamente de disposiciones legales y constitucionales,  sino que el involucramiento de las más diversas organizaciones del pueblo tienen un rol estratégico a jugar en este proceso. Pero también resta mucho por avanzar desde el marco legal y esto debería invitarnos y convocarnos a un gran Debate Nacional sobre la Descentralización en sus más diversas dimensiones en el próximo quinquenio.

En ese debate no puede faltar la discusión sobre la ampliación de los poderes jurídicos de los municipios, el nivel de autonomía que deben tener respecto de los gobiernos departamentales, la fuente de recursos que los deba financiar, los niveles de descentralización que deban tener los diferentes prestadores de servicios públicos, los mecanismos de participación social que deben contener, y una larga lista de etcéteras.

Sobre alguno de estos puntos el Frente Amplio y su candidato han dado opinión. Sin ir más lejos hemos concretado en hechos nuestro compromiso con la descentralización, pero además lo hemos ratificado con nuestro compromiso de inversión en descentralización en el próximo quinquenio, así como con la invitación lanzada por Tabaré a debatir en torno a una eventual reforma constitucional que establezca una  fuente de financiación permanente para los Gobiernos Municipales y que no dependa de la voluntad del gobierno nacional de turno.

Sería importante, en el marco de una campaña electoral, conocer la opinión del candidato del Partido Nacional sobre estos asuntos. Larrañaga, obligado a levantar el legado del wilsonismo, se ha manifestado sobre la necesidad de fortalecer las políticas de descentralización.

Pero la interrogante sobre el rumbo de un eventual gobierno nacionalista en esta materia, surge no solo por las diferencias programáticas expuestas hasta el cansancio por su fórmula, sino además por los antecedentes mediatos e inmediatos. El último gobierno del Herrerismo en la década del 90, conducido por un Lacalle, se desmarcó claramente de las políticas de descentralización desarrolladas por Wilson. Pero más recientemente los antecedentes no son más alentadores. Ya en tiempos de gobierno frenteamplista, pudimos observar el voto negativo del nuevo Lacalle a la actual Ley de Descentralización Política y Participación Ciudadana, y hoy vemos el escaso desarrollo que el tema ocupa en el Documento acordado entre Ana Lía Piñeyrúa y Pablo da Silveira días atrás llamado “Programa de Gobierno”, que no contiene ningún tipo de compromiso respecto del tercer nivel de gobierno. Cabe preguntarse entonces si el énfasis puesto por Larrañaga en la descentralización no es solo un saludo a la bandera…