Vientos de cola

Por Eleuterio Fernández Huidobro


Para desvalorizar los méritos de los gobiernos frenteamplistas, la Derecha argumenta (cada vez menos) que el bienestar logrado en los últimos diez años se debió a la buena suerte: las cosas del mundo rodaron casualmente a favor de Uruguay.
Como diciendo: “todo fue por una feliz casualidad”.
Si en el Gobierno hubiera estado una heladera, o un ropero, las cosas igual habrían salido bien porque a Uruguay le soplaba un fuerte viento de cola – dicen-.
El falso “argumento” tiene que reconocer, sin embargo y a pesar de todo, que las cosas anduvieron bien en estos últimos años.
Eso es tan evidente, rompe tanto los ojos, que no tuvieron más remedio que inventar lo del “viento de cola”.
Pero olvidan reconocer que el más fuerte huracán de cola que electoralmente tuvo a su favor el Frente Amplio para alcanzar sus triunfos en el 2004 y en el 2009, fue el desastre que Uruguay sufrió por obra de blancos y colorados: la crisis más grande de la que se tenga memoria.
Su estrepitoso fracaso.
Desde 1985 (salida de la Dictadura) al 2004, tuvieron más que tiempo para hacer las cosas bien. Incluso reconociendo que recibieron un país en mal estado.
Pero no: hasta intentaron hacer un desbarajuste todavía mayor cuando quisieron vender las empresas públicas. Pocas veces algo tan apátrida.
La movilización popular, gigantesca ante el patricidio, les propinó una soberana paliza en el histórico plebiscito de 1992 que salvó las hoy ejemplares y pujantes empresas estatales. Puntales imprescindibles del avance público y privado en estos años.
Si alguien duda, basta con observar las consecuencias desastrosas que en pocos años sufrieron, a causa de dicho crimen perpetrado, países bien cercanos.
Otro ejemplo, bien palpable, de que la Derecha ha sido y sigue siendo el VIENTO DE FRENTE para el Uruguay.
Cuando los uruguayos así lo sufrimos y reconocimos, aquellas nefastas borrascas, se transformaron, en VIENTO de COLA para el triunfo frenteamplista.
Paradoja que constituye una de las más grandes maravillas: navegar a viento contra el viento. Algo que alguien logró, cierto día, con una tijera, cortando una vela cuadrada (va sin alusiones) para fabricar velas triangulares.
Ojalá se pudiera hacer lo mismo con algunos cerebros: en especial con aquellos que se suben a cualquier viento sople para donde sople dejándose llevar vayan donde vayan.
Necesitaría el auxilio de nuestro olímpico Alejandro Foglia para que esta tan filosófica cuanto práctica cuestión pudiera explicarse más sencillamente que con estas torpes palabras. Lo mejor es verlo.
Resumiendo, diríamos que ser de izquierda es las más de las veces, eso.
En todas las manifestaciones de la vida.
Y que ser de Derecha, pertenece a la filosofía de las veletas, los corchos y el látigo.
Bien: en estas precisas horas le está soplando al pueblo uruguayo un vientito de frente disfrazado de huracán. Un cántico murmurante de sirenas eunucas. Una vocecita, amplificada poderosamente, que simula ser rugido.
Una pompita de jabón falsificado, que quiere aparentar ser un globo aerostático y, a veces, con ciertos arrebatos, hasta un Zepelín.
Superando los infladores de bicicleta y hasta los de pie, cuenta para ello con poderosos compresores: los grandes medios de prensa, las empresas encuestadoras y su maleza de yuyos y hongos concomitantes…
Ante tanta artificialidad, frivolidad y kermese de baratas cañitas voladoras y globitos paniaguados, vale tener en cuenta, por poner un solo ejemplo, que en estas mismísimas horas, sin tanta bulla, ante el silencio de la gran prensa siempre al servicio incondicional de la Derecha, se han ido y se van poniendo en marcha ocho mil ochocientos viajes de camión desde el Puerto de Montevideo hacia todos los confines de la República, transportando las gigantescas piezas componentes de quinientos cincuenta aerogeneradores que, en por lo menos y hasta ahora, veintidós granjas eólicas, están cambiando radicalmente la matriz de generación eléctrica de Uruguay al extremo de superar la tradicional matriz hidráulica y sustituir, por fin, la carísima y extranjerizante generación térmica que por tantos años hundió al país en portentosos gastos y en una escasez enteramente manipulada.
Camionada simbólica: está cambiando radicalmente a nuestro país. Revolución social, política, ecológica y económica CONCRETA. Modelo uruguayo.
Pronto construiremos en el país muchas de esa piezas para agregar a la economía nacional millones de horas de trabajo y los salarios correspondientes.
¿Por qué?: ¡Que digan por qué no lo hicieron cuando tuvieron todo para hacerlo!
Por el contrario ya pasó a lo peor de nuestra Historia la frase de aquel POPE (incluso Académico) de la Vieja UTE manejada por ellos, proponiendo (lo peor que con éxito aplaudido por la Gran Prensa), que dadas las maravillas que en la entonces recién privatizada (saqueada) Argentina iban a producir las empresas privadas en la generación eléctrica, iba a ser conveniente para el Uruguay importar de Argentina aquélla supuesta energía que jamás llegó ni para Uruguay ni para la propia Argentina.
Esa frase se transformó en una nefasta estrategia que condujo al país al desastre.
Pero no fue más que una gigantesca estafa y el mismo colonialismo de todos los tiempos enriqueciendo, tampoco mucho, a los baratos cipayos de siempre.
Barrabasada peor, imposible. Entreguismo mayor, tampoco. Y así nos fue.
Eso, por lo menos eso (hay muchos otros ejemplos), que hizo el Frente Amplio apenas llegó al Gobierno y que hoy es hermosa realidad, no es viento de cola suertudo y casual que sopló de afuera. No fue ni es casualidad. Y sigue adelante.
Hoy sabemos, aunque lo publican muy poco, que en este verano que ya pasó (el de 2014), el pico máximo de consumo eléctrico en Uruguay no fue, como siempre hasta ahora, en invierno: fue en ese verano.
Desde que se tiene memoria el pico de consumo era en invierno (por las estufas y otros calefactores y porque las noches son más largas).
La explicación es muy sencilla: los equipos de aire acondicionado que la gente ha podido instalar en sus casas, han cambiado también esa realidad que parecía infraestructurada.
El bienestar creciente influye en la cuentas del consumo y en las costumbres de la matriz energética. En sus nuevas demandas, pero, también en los nuevos ingresos para una UTE que por lo dicho, dispone de esa energía como para venderla.
¿Eso también es producto de la casualidad?
Faltan pocas horas y no hay tiempo para perder: como siempre, en las grandes jornadas históricas, la suerte del país y de sus pobladores, se juega en las calles, en el mano a mano, en el tratar de persuadir para ganar más votos populares.