Profundizar, corregir, mejorar

Discurso del director departamental, Diego Barboza, al inaugurar las obras de remodelación de la sede central de INAU en Maldonado. (*)

Muchas veces se producen acontecimientos que nos podrían ubicar como protagonistas circunstanciales, pero quizás sean pocas las oportunidades en las cuales el contexto de lo protagónico supera tan ampliamente al individuo. Quedamos pequeños ante el significado que junto a muchas compañeras y compañeros hemos ido dando a este proceso.

Primero que nada pondremos el agradecimiento y el saludo a todos los presentes; en dos grupos, en dos polos de convivencia.

Casi un año de obra con diferentes momentos y etapas pero todos marcados por una realidad, unos y otros, obreros de la construcción y funcionarias de INAU (porque la superioridad de lo femenino nos lleva subordinar en este discurso a lo masculino) debieron compartir tareas tan disímiles y por momentos tediosas para unos y otros. La administración y otras áreas, suspendiendo las tareas y así mismo los obreros teniendo que soportar pedidos infinitos de postergación de ciertas tareas. En agradecimiento a ellos, el agradecimiento para todos los presentes.

LA PUNTA DEL ICEBERG

Una vez escuché al director de INAU, Dardo Rodríguez referir a la organización como una institución que debe cambiar, que necesariamente debe cambiar; pero que al mismo tiempo no tiene la posibilidad de detenerse jamás. En INAU todo es en movimiento, no hay domingo, no hay feriado, es una institución de sol a sol, vulnerable en parte, presa del contexto más amplio de lo social.

Un edificio que se transforma desde dos perspectivas, por un lado busca una estética acorde con el Departamento y su ubicación física en el mismo. Por otro lado, adecuar su funcionalidad a una realidad cotidiana en la cual más de 350 adolescentes y niños circulan diariamente entre proyectos conveniados con Secundaria, Ministerio de Cultura y las propuestas educativo laborales de la Unidad de Educación y Trabajo y estudio de INAU.

Un departamento que tiene que administrar un flujo poblacional que día a día crece, llevándonos a números que requieren de un análisis cada vez más profundo. Un crecimiento marcado por un período 2004-2011 que gira en un 17,19%, más de 27.000 personas. Y que sigue creciendo. La proyección de Maldonado y de lo que aquí sucede no debe ser asunto únicamente de Maldonado y su gobierno departamental, este departamento requiere de un apoyo cada vez mayor a nivel del gobierno central y de cada uno de los departamentos de los cuales día a día se reciben nuevos residentes.

Este edificio es la cara visible, lo concreto, lo fácilmente percibible. Pero toda obra oculta algo, siempre, oculta algo. Para muchos de los que trabajamos en esta organización y en este departamento, esta es apenas la cima visible de un iceberg. Por debajo, más allá de la superficie existe otro cambio. Referimos a un cambio en la cultura de nuestra propia institución que busca mejorarse día a día tratando de comprender cada vez con mayor certeza aquellos temas que nos convocan, creando así las estrategias y dispositivos que nos permitan transitar hacia un país cada vez más digno en tanto dignifica la existencia individual de las personas.

Hoy festejamos además de este edificio, la pronta apertura del primer CAIF en Capuera, celebramos la apertura de un hogar para bebés y un nuevo dispositivo de cuidados para adolescentes. Festejamos que próximamente en Piriápolis la comunidad del balneario ha decidido destinar los fondos del Festival de PiriaRock para la pronta construcción de un CAIF, esperamos con ansias que las autoridades departamentales y las de INAU nos sorprendan con la firma definitiva del comodato del predio donde se construirá ese nuevo edificio.

Pero volvamos a la creación de nuevos hogares, hablamos de celebrar, pero qué hay que celebrar cuando uno, lo que hace, es generar nuevos sistemas de cuidados alternativos a aquellos lugares que socialmente hemos definido -como los deseados- para el desarrollo de las personas (las familias). Lo que celebramos es la capacidad de muchas trabajadoras de esta organización y de trabajadores, de asumir más tarea y más trabajo y mayores desafíos en pro de cuidar de mejor forma a aquellos que momentáneamente o definitivamente, quienes debieran cuidarlos no lo harán. Pero no podemos negar que nos entristece y no podemos
negar que esa es una realidad.

MÁS FAMILIAS AMIGAS

Así y todo nos hemos embarcado desde lo nacional, en un nuevo desafío. Porque los niños y los adolescentes no deben crecer en hogares, porque es un derecho para ellos, poder crecer en el marco de contextos donde sus necesidades puedan ser atendidas debidamente y personalizadamente. Por ello estaremos largando en Maldonado lo que denominaremos “En Maldonado una familia para cada niño”.

Así llamaremos a esta campaña en la cual intentaremos sumar a las familias amigas ya existentes, muchas más. Hay más de 70 niños y adolescentes que esperan de adultos que se sientan con la capacidad para cuidarlos, para escucharlos, para guiarlos. Adultos plenos que sientan que tienen mucho para dar a la vida de quienes hoy viven en nuestro INAU. Ni un solo niño creciendo en Instituciones nunca más.

UN ASUNTO CULTURAL

Violencia doméstica en el hogar, maltrato, abuso sexual en las familias, consumo irresponsable de alcohol. Hoy abuelas, antes niñas que a los 13 contraían nupcias con hombres mucho mayores que ellas ofreciéndoles u porvenir, desafiliación de centros educativos, enojo hacia la juventud, hijos que crecen en ambientes de poca salud mental y depresión de sus adultos. ¿Que hay de nuevo en esto? ¿Qué de esto no reconocemos en la historia de nuestra cultura, de nuestra civilización y barbarie?

Lo único que ha cambiado es el contexto; por un lado un sistema de producción que día a día genera unas y otras mercancías, meros adornos transformados en algo necesario, fundamental y estructural. Más mercancía, más mercado, más consumo a costa del deterioro de la estructura individual. El mensaje oculto se centra en “Ya no somos lo que somos, sino lo que tenemos”, ese es el mensaje a nuestros adultos, a nuestros jóvenes y a nuestros niños. ¿Qué modelo civilizatorio es ese, en el cual día a día, miles de compatriotas salen a comprar un poquito menos de soledad y dolor?

Qué otra cosa cambió, la legislación y los dispositivos de control, la punición y la dificultad para la creación de dispositivos de atención.
Para la atención de qué, ¿de un ajeno?, ¿de un problema de otro?. Creemos que de algo que nadie puede negar que siempre vivió u oyó.

Hoy las lentes del control se agudizan, más personas en los centros educativos, mayor presencia del Estado a través de diferentes programas, hoy la visibilidad es mayor. ¿Pero que nos devuelve el espejo? El espejo hoy nos devuelve la imagen de nuestra propia cultura, de lo que siempre ha pasado, de lo que hemos vivido o escuchado, de lo que alguien jamás contó.

El desafío para el Uruguay radica en reconocer que quizás aquello que tanto nos rechina, nos molesta, nos duele, quizás eso a lo cual debemos enfrentarnos es a nosotros mismos y a nuestra propia cultura, a lo que siempre hemos sido, no importa el contexto socio-económico, siempre hemos sido algo de civilización y algo de barbarie.

El desafío quizás sea retornar a las preguntas más básicas; qué modelo civilizatorio queremos, qué tipo de ciudadanía, qué tipo de humanidad. El desafío en lo nuevo pasa por el desafío de crea una cultura nueva, que tome lo bello, lo profundo que nos arraiga y que transforme. Una cultura que profundice, que corrija y que mejore. Profundizar, corregir, mejorar es el desafío de aquí en más.

Muchas gracias
(*) Junta Departamental de Maldonado, 22 de agosto de 2014.