Marcos Abelenda

Por Luis Rosadilla, Senador de la República

Voy a repasar algunas características de Marcos Abelenda: militante, trabajador, padre, compañero, compañero de lucha, amigo. Fue estudiante de Medicina, militante de la FEUU y de la Asociación de los Estudiantes de Medicina, y perteneció al Partido Comunista Revolucionario.
Fue detenido en 1973; logró salir e irse a la Argentina, para regresar en 1975 al país. Obviamente, volvió con el destino marcado: fue nuevamente apresado y estuvo siete años en la cárcel de Libertad; estuvo preso tal como estuvimos cientos, miles de uruguayos, jóvenes la enorme mayoría.
Fue liberado en 1982 y aquí quiero resaltar lo que a mi juicio es una cualidad central e insoslayable de la personalidad del “Gordo” Marcos: fue un hombre valiente. Lo que diferencia a una persona valiente de quien no lo es, es animarse a decir y a hacer lo que cree justo y verdadero cuando la mayoría no lo cree ni justo ni verdadero, cuando la pasión, el enfrentamiento, el sectarismo o el fanatismo nos nubla, o cuando, aun creyendo determinadas cosas, no se tiene el coraje para decir públicamente lo que se piensa reservadamente. No escondía su opinión, pero no la imponía; sabía que su opinión sólo tenía sentido si podía sumarse a otras y convertirse en acción política; no reducía esas otras opiniones solo al marco de la izquierda, las refería al marco de la nación, al destino del país. Él sabía que en el acuerdo se podía vencer a los más grandes enemigos de nuestra patria: la postergación, la pobreza, la exclusión; y ese era su norte.
Salió de la cárcel pensando que el Frente Amplio era la herramienta a fortalecer, y desde entonces –aun sin haber pertenecido antes al Frente¬– se dedicó plena, tenaz y ferozmente a reconstruir esta fuerza política en la Coordinadora B, de la que fue Secretario de Organización. Estamos hablando de 1982, momento en que todavía teníamos dictadura, muchos presos, seguía muriendo gente en la tortura y seguía yendo gente presa. En ese 1982 comenzó a trabajar, junto con muchos otros, en la reconstrucción del Frente, del movimiento sindical, de las organizaciones sociales y de cuanta trinchera política pudiera armarse para voltear a la dictadura. Fue delegado por las bases al Plenario del Frente Amplio y luego, por esas mismas bases, fue a la Dirección en la Mesa Política de nuestra fuerza. Fue militante de aquella Comisión Nacional pro Referéndum, participó en la fundación del MPP y -bastante más acá en el tiempo- en la del Centro Artiguista por los Derechos Economicos, Sociales y Culturales, el CADESYC, entendiendo la trascendencia de la tarea de formar compañeras y compañeros desde una perspectiva múltiple de derechos, sobre premisas netamente Artiguistas. Además, Marcos integró el Parlamento en tres Legislaturas consecutivas.
El “Gordo” Marcos se nos fue en 2003. No vio al Frente en el Gobierno; no pudo ver cómo algunos de los elementos más hirientes de la vida y de la sociedad uruguaya se han ido transformando, han ido cambiando beneficiosamente; no estoy hablando de un país de rosas, sino de uno mejor y que está evolucionando. No vio al Frente en el Gobierno, pero es uno de esos imprescindibles que fueron y siempre serán materia sustantiva de ello.
Mi homenaje es intentar, en cada momento, actuar con esa valentía que, a veces, nos pone en situaciones incómodas o que no se comprenden, pero que a la larga producen lo que tienen que producir o lo que pretenden: la pública felicidad. Marcos: tu lucha es la nuestra. Y es fuerza viva.