Los molinos de viento

Eleuterio Fernández, Huidobro
Ministro de Defensa Nacional

En España, por mas señas en Cataluña y en 1984, se colocó el primer generador eólico de energía eléctrica: “molino de viento” contemporáneo en campos quijotescos. Desde entonces, y más o menos al mismo tiempo, toda Europa y otras regiones del mundo se fueron poblando de cada vez más y mejores generadores eólicos.

Pero Uruguay, no. Porque en Uruguay hubo un tiempo de desidia e irresponsabilidad que podría ser catalogado por los historiadores como una “Era”: la Era de “que arreglen los que vengan después”. La Era del Corcho: flotar en el Gobierno cinco años sin hacer nada con tal de que no pase absolutamente nada. En todos los rubros.

Ibamos a ser plaza financiera, turística y de servicios porque lo demás, el otro Uruguay, el productivo, no era viable, sostenían. Ello explica por qué recién con los dos Gobiernos frenteamplistas, nuestros cerros, costas y llanuras, comenzaron a poblarse también con esos “molinos de viento”. ¡Treinta años de atraso!

Realidad que ahora puede verse creciendo a pasos agigantados por todo el país. Generando mano de obra, achicando nuestra principal “factura” anual de importación (el petróleo del que éramos consumidores problemáticos), y creando independencia nacional.

Allá por su Gobierno, años del 2000 al 2005, Jorge Batlle (parece tan lejos y fué hace tan poco), ante una escasez de lluvias que dejó con poca agua nuestras represas hidroeléctricas, y ante la amenaza de quedarnos sin luz, le dijo con toda sinceridad a la prensa preocupada, que lo único que podíamos hacer era mirar para arriba.

Un colmo insuperable de la irresponsabilidad sincera. Muy propio de este gran aventurero. Décadas de desinversión en energías autóctonas, en OSE, en Ancap, en UTE, en AFE, en todo lo que tuviera relación con la producción, eran luego supinamente sintetizadas por uno de los mayores irresponsables que haya dado el país.

Estos nuevísimos molinos muelen el viento para transformarlo en energía eléctrica no contaminante, sana, y, lo más importante: propia. Parece fantástico pero es verdad: nuestro viento, antes despilfarrado, es pasado por entre aspas gigantescas y su indomable energía natural, domesticada en electricidad para el bienestar de los hogares y para mover los poderosos motores de la producción en todas sus expresiones imaginables. Hoy es un sueño hecho realidad y en marcha.

Lo mismo la instalación de grandes parques de generación de energía eléctrica fotovoltaica aprovechando la luz de nuestro sol. Y hasta la instalación de fábricas uruguayas de paneles solares. Un nuevo mundo se abre de par en par para el paso de nuestra juventud científica y trabajadora. La democratización de la energía está hoy al alcance de la mano mediante la generación distribuída por todo el país, incluso a nivel domiciliario. Eso le hará mucho bien a Uruguay y a cada familia: todos podremos ser generadores de energía no contaminante y por encima de todo: nuestra. Un cambio civilizatorio de largo alcance está a la vista.

Aquel atraso reseñado, que carece de explicación alguna salvo la desidia y la irresponsabilidad por no pensar en cosas peores, se extendió a la no inversión durante décadas en las plantas de portland de Ancap (tal vez pensando en desmantelarlas por el simple paso del tiempo), en la producción de alcohol carburante para uso en vehículos y motores y en la producción de biodiesel como palancas imprescindibles de un Uruguay soberano, ligado a la producción de bienes reales y no a la timba financiera.

La cosa es peor aún: Lacalle el anciano, demolió el sueño batllista de El Espinillar en Salto destinado originalmente (a fines de la década de los 40 del siglo pasado) a producir alcohol carburante buscando la mayor independencia posible en materia de combustibles.

Nuestros padres y abuelos habían sufrido durante la Segunda Guerra Mundial las consecuencias de un simple telegrama de los países en guerra, anunciándonos sin previo aviso que a partir de cierto día Uruguay iba a recibir una pequeña cantidad del petróleo que necesitaba: nunca hasta hoy tuvimos que destilar tanto alcohol para que nuestros vehículos pudieran seguir andando. Nunca hasta hoy.

ALUR, esa formidable obra de ANCAP, es la reconstrucción de aquel sueño degollado y ojalá pronto llegue al nivel grandioso que alcanzó El Espinillar al que no se lo dejó morir por desidia: se lo mató con alevosía y mala intención para que nunca más volviera.
El costo social de tamaño atentado herrerista fué inmenso: sin agotar la cuenta, dos pueblos abandonados (Constitución y Belén) más la emigración de su juventud, en masa, a los alrededores de Montevideo.

Las cosas no sucedieron nunca por casualidad. Ni suceden: ahora también atacan a ALUR. Parece evidente que les agrada enormemente el petróleo extranjero importado. Siempre les gustó. ¿Por qué será?

Los actuales avances, luego de años de abandono, dotan al Uruguay de una robusta matriz energética sin la que resulta imposible transformar sueños en realidades. Y ni tan siquiera asumir el futuro. Con ella pueden cimentarse los sueños. Son batallas de una guerra a brazo partido para ganar el futuro. Dime quién las ataca y te diré lo que son. Y a qué intereses representan y defienden.

Agreguemos la generación en base a deshechos orgánicos, en especial agrícolas, ya en marcha; la cogeneración con el aprovechamiento del calor producido por diferentes industrias (que antes se disipaba por no decir despilfarraba) y, a partir de esta nueva realidad, la posibilidad científica y tecnológicamente cierta de producir combustibles líquidos en base a residuos orgánicos incluida la leña de nuestros árboles. Parece cosa de magia pero desde hace ya muchos años se viene desarrollando dicha tecnología que ahora comienza a estar pronta. Ese futuro sustentable, limpio y nuestro, está abierto de par en par y la juventud no debe permitir que se lo rapiñen.

Por si ello fuera poco, están en plena construcción la planta regasificadora de valor estratégico para el futuro (casi un presente) y la transformación de las usinas térmicas de Punta del Tigre en plantas de ciclo combinado que van a poder funcionar en lugar de a diesel como hoy, en base a gas abaratando también desde ahí, los costos de generación e independizando aún más a Uruguay por la diversificación de sus fuentes energéticas.

Y allá muy lejos, en el horizonte no visible desde nuestras playas, está la primera plataforma de exploración en busca del gas y el petróleo uruguayos…
¿Por qué, que digan por qué, que expliquen por qué, no hicieron antes absolutamente nada de esto? Todo esto ya estaba pensado: fueron sueños de amor a la Patria y a su pueblo, sarcásticamente calificados de locura y utopía. Hoy son realidades pero lo que es mejor aún: realidades que apuntan al futuro. Las de un Uruguay que se puso en marcha y está en marcha aún contra la peor de las maderas: los palos en la rueda.

Dejamos de ser importadores de energía eléctrica de alto costo y vamos a ser, ya lo somos, un país exportador de esa energía: valor agregado de nuestros vientos, nuestro sol, nuestros residuos agrícolas, nuestras represas…

Para ello también hubo que construir una larga línea de transmisión de alta tensión que va surcando nuestros campos desde San Carlos en Maldonado a Candiota en Brasil. Otra realidad esplendorosa. Esa Obra que debió hacerse hace mucho tiempo y que nos interconecta poderosamente con Brasil, tampoco la hizo El Gran Bonete. Es una hazaña de la UTE. Pero de la UTE liberada.

En otro orden de cosas íntimamente relacionado: somos el único y el primer país del mundo que cuenta con un gigantesco rebaño ganadero con trazabilidad total. Cabeza por cabeza. Esto también parece de ciencia ficción. Ejemplo y vanguardia mundial, Uruguay es ya, indiscutiblemente, de primera en ese rubro que es SU rubro. Animal por animal, en total nada menos que doce millones de cabezas de ganado bovino, casi a razón de cuatro por habitante, lleva en su oreja la maravillosa caravana inventada en Uruguay…

Con sus códigos informáticos de fácil “lectura” que permiten al productor, al país, al importador extranjero y hasta al comensal de un churrasco, saber la historia de ese animal, en dónde nació y fue criado, cómo creció, qué comió, si recibió o no, drogas anabolizantes, antibióticos y otras pichicatas contaminantes… Si comió pasto del campo caminó, bebió agua de las cañadas. Con fotos y mapas incluidos… Le permite a su vez al país, a los frigoríficos y a los productores saber, “online”, desde cada oficina o casa, cuánto rindió ese animal en cortes concretos y de qué calidad resultaron.

Hoy nuestras vacas son electrónicas. Tienen hardware y software incorporado. Dejaron de ser una simple “comoditie”. Llevan un altísimo valor de trabajo científico y tecnológico agregado porque esta simbiosis fue posible gracias al gran aporte y desarrollo de nuestros ingenieros en esa materia. Es una conquista uruguaya. Pero también lo vienen siendo las semillas de nuestras praderas mejoradas y artificiales: hay un enorme aporte científico y tecnológico nacional para todo eso que explica por qué nuestras carnes son demandadas y bien pagadas por el mundo.

Hay de por medio, una proeza comercial vanguardizada por el INAC y sus restaurantes colocados en todos los confines del planeta para llegarle al cliente por dónde somos imbatibles: el paladar. Nuestra ganadería ha crecido a pesar de haber perdido hectáreas a favor de la forestación y la agricultura: ¡Milagro inesperado! Que tiene su explicación: cuando el trabajo y la producción se desarrollan, son tan fecundos, que agregan resultados beneficiosos inesperados.

Decenas de miles de uruguayos y uruguayas llevaron adelante estas proezas con sus manos, su sudor, su inteligencia, su inventiva y su audacia. Los dos Gobiernos del Frente Amplio fueron liberadores de esa inmensa fuerza que estaba encadenada. Ella apunta con vehemencia hacia el futuro. Podríamos decir que ya vive en el futuro. Se trata del desafío hermoso del trabajo y la creación en todo su esplendor buscando el bienestar y la libertad. Un hermoso Uruguay es posible.
Las cadenas fueron rotas y las puertas fueron abiertas por las victorias populares del 2004 y el 2009. Hoy están de par en par.