Leer la realidad en su máxima complejidad como simplificación de la acción – Parte 2

Escribe Diego Barboza
Director Departamental del INAU en Maldonado

Un contexto estructurante y alienante (parte 2)

Un contexto para el análisis

Nos proponemos realizar un análisis de lo que hoy podría estar ocurriendo a nivel nacional en relación a la vida y la forma de la vida social. Sin duda, dependiendo de la mirada podrían ubicarse varios contextos, pero a los efectos de este trabajo, hemos decidido enmarcar nuestro análisis en un contexto que consideramos encierra al resto, transformándolos en encuadres de segundo orden.

En términos generales y en relación a la situación socio-económica  nacional; podemos definir un avance sustancial de las modalidades relacionales del tipo capitalista. Dicha modalidad centrada básicamente en la producción de bienes y servicios (en su mayoría no básicos en términos de necesidades primarias) para el consumo. Esta situación define una carrera interminable, agotadora y desenfrenada en pro de obtener al modo que sea, los recursos económicos para acceder a las ofertas del mercado.

Son muchos los individuos que hipotecan su propia vida en busca de acceder a la infinidad de objetos ofrecidos por el mercado. La casi totalidad de los reclamos individuales y colectivos (incluyendo los sindicales) giran en torno a incrementos salariales, haciendo a un lado cualquier tipo de plan que supere las relaciones generadas en el marco del sistema capitalista. La casi totalidad de los reclamos tienen como eje la continuidad del actual sistema de producción económica y de vida.

Otro elemento que debería ser considerado, es el giro del propio capitalismo -en el cual- ya ni siquiera es lo productivo como tal lo que dirige y ordena las idas y venidas del sistema; es decir, ya no son las relaciones concretas de lo estrictamente productivo lo que define las tensiones y donde las mismas se dirimen, esto es, ya no son concretamente ni únicamente las luchas de clase el escenario concreto de la transformación. Hoy existe el capital financiero, un abstracto que va y viene definiendo arbitrariamente lo local y lo mundial. Los movimientos coyunturales en términos de desembarco del capital financiero mundial, transforma momentáneamente una localidad o País en próspero y al mismo  tiempo lo subordina en términos de continuidad. Prosperidad con acceso a muchos, nuevos pequeños empresarios, mejoras para asalariados, en un contexto de ofertas que define la dependencia, la precariedad de posibilidades y la fragilidad de lo humano.

El capital financiero viaja y a su paso va generando una ficción de accesibilidad en un contexto de depredación medio ambiental y deterioro profundo de las relaciones humanas y de sus sistemas laborales, vecinales y familiares de cuidado.

Sin temor a ser reiterativos repasemos la siguiente ecuación histórica del capitalismo en nuestro País:

  1. Prosperidad económica general,
  2. Distribución desigual del capital,
  • Distribución desigual de acceso al conocimiento,
  1. Acceso desigual al empleo,
  2. Conjuntos enteros de individuos en la frontera de lo antisocial,
  3. Debilitamiento de los colectivos estructurantes (vecindad, familia, otros colectivos),
  • Debilitamiento de la estructura individual,
  • Penetración del mercado de consumo sustituyendo la posibilidad de transformación social,
  1. Los objetos de consumo (todos, incluyendo las sustancias psicoactivas y psicofármacos) sustituyen la falta de proyecto colectivo,
  2. Centralismo en las decisiones,
  3. Centralismo de las matrices energéticas,
  • Dependencia casi total de los hidrocarburos,
  • Falta de articulación entre lo local, lo departamental y lo nacional,
  • Alerta medioambiental,

Lo que anteriormente ha sido punteado, son el conjunto de alguno de los aspectos que no podemos perder de vista y que  definen parte de lo que está ocurriendo a nivel nacional. Forman parte del propio sistema y no pueden ser reconocidos como ajenos a él, dado que son parte del conjunto de sus efectos.

Lo que resultaría interesante de lo aquí referido es la insistencia de poder ubicar dichos aspectos ligados estrictamente al capitalismo-financiero, pues asumirlo lo desplaza necesariamente de una suerte de naturaleza-social determinante de lo humano, es decir, inherente e incambiable.

Para cada punto mencionado, existe concretamente- ya sea en las formas de pensar y vivir de muchos, como también en el anhelo-, su contrario, su diferente, su matizado.

Muchos ciudadanos y ciudadanas, emprenden modos de vivir más allá de las fuerzas arrastrantes del sistema: son conscientes y responsables con el medio ambiente,  tienden a lo tribal de lo humano, son responsables con su consumo, tienden a discutir lo local en un marco general, logran desarrollar correctas relaciones de vecindad, etc., etc.

Del párrafo anterior surge un elemento clave en relación a cuál es el tipo de prácticas que deseamos desarrollar como País y como localidad. Evidentemente surgirá la discusión sobre qué es lo correcto y en ese marco; quienes no comprenderán, aduciendo que cualquier intento de “homogeneizar” conductas, atentaría contra los propios derechos. En este sentido decimos que cualquier discusión sobre aspectos generales de la vida y la conservación de determinados aspectos, debe necesariamente contemplar las diferencias y las particularidades individuales y locales, no implicando retrocesos en términos de derecho. Pero desde esta  perspectiva deberá considerarse qué aspectos generales serían deseables, qué aspectos son  tolerables y cuáles no.

La continuidad del Frente Amplio en el gobierno, es la única posibilidad de poder llevar adelante un modelo de Gobernabilidad que nos permita seguir discutiendo si el modelo capitalista actual es lo único que por delante tenemos.