La cola mueve al perro (3).Un mundo “financiarizado”

Que un perro muerda a un hombre no es noticia. Noticia es que un hombre muerda a un perro. Que el capital financiero (banca) es un sector del capitalismo no es noticia. Pero que ese sector esclavice a todos los demás, es una gran noticia.

La banca fue anterior al capitalismo. Pero si bien siempre fue una estafa, con la creación del Banco de Inglaterra en 1694 comenzó a ser, además, estafa imperial capitalista (porque imperios hubo desde antes).

Desde los albores del capitalismo, la banca cumplió en él un rol importante pero subsidiario (la cola del perro).

Tanto el capital industrial como el comercial, así como el rol de los Estados nacionales, eran las fuerzas predominantes (el perro).

Hasta no hace mucho el perro movía la cola. Hoy la cola mueve al perro.

Ahora vivimos en un mundo globalizado pero además “financiarizado”.

Esta palabreja (pedimos disculpas por ella) trata de expresar un fenómeno relativamente nuevo.

El capitalismo contemporáneo (al que algunos llaman “capitalismo de compinches”), está copado por un puñado de grandes banqueros que administran a su paladar los llamados “mercados libres” y que a través del endeudamiento público y privado a esta altura colosal e impagable, dominan a los Estados Unidos, a la Unión Europea, al Japón, y a otro numeroso grupo de países con muy raras excepciones.

Son quienes realmente gobiernan de un modo ultracentralizado y ultraplanificado. Peor que el Gosplan de Stalin. Y así nos va.

Pero la “financiarización” actual expresa aún más cosas: el capital financiero maneja las Bolsas a su antojo incluso delictivo, y además ha creado una monstruosa “banca en las sombras” sin control ni transparencia pero tanto o más decisiva que la banca “normal”. Como es de imaginar, este engendro hace estragos con solo existir.

Por si ello fuera poco, manejan la emisión del papel moneda. Han falsificado el sistema monetario mundial al extremo que con todo ese “dinero” de imprenta, podría comprarse más de diez veces (algunos dicen diecinueve veces) todo lo que produce la economía real del mundo.

La referida deuda, además de un fraude, es una enorme calesita, o burbuja, que se infla con fruición hasta que, como ellos saben, reviente como ya reventó incluso en los países centrales; pero mucho más y peor.

La otra gran parte de esos papeles llamados dinero la destinaron a un así llamado mercado de derivados o secundario que es aún más grande que el globo de la deuda.

Alejado de la economía real, se trata de un alienado y fantástico casino planetario en el que se apuesta por todas las cosas imaginables a corto, mediano y largo plazo. Una locura en la que muchos pierden, otros empatan y una minoría se enriquece a niveles galácticos. Cuesta seguir denominando a todo esto “capitalismo”. Reconocemos la dificultad ontológica.

Han creado un capitalismo virtual que no tiene mejor analogía que la sala de un casino en el que se timbean fichas sin respaldo que a la vez se siguen fabricando febrilmente y prestándose para que el juego no pare.

En sendos pequeños tablados de ese casino (como de servicio, de bidones y tablas viejas, apenas alumbrados con lámparas amarillentas oscurecidas encima por el humo de los medio tanques del choripán), amenizan la velada gobiernos en uno, y organizaciones culturales, universitarias, artísticas, periodísticas, publicitarias, etcétera, en el otro. Por la propina.

Porque ni siquiera les dejan tocar la de los profesionales: croupiers, talladores, mozos, “perros”, meretrices, prestidigitadores, malabaristas, bufones y magos de toda calaña de la mayor confianza de los timberos.

Pero la cosa ha llegado a tanto que actualmente hasta el perro se está dando cuenta de la inconducta de su cola.

Los pueblos de los llamados países centrales (hoy en vías de subdesarrollo) encabezan este despertar que puede ser rugiente.

Y, lo que es peor, la cola sabe que su gran farra se acaba como siempre se acabaron este tipo de festivales: con una gran crisis del sistema que intentamos describir.

Fundamentalmente del monetario o bancario, valga la redundancia por la que también pedimos disculpas.

Casi todas las grandes crisis del capitalismo se resolvieron mediante una “buena” guerra y por eso todas las guerras fueron auspiciadas por el capital financiero. Que, reconocemos, ha sido más neutral que la Cruz Roja: financió siempre a todos los bandos. Su mayor negocio ha sido la guerra por la guerra misma pero ante su crisis, ha sido también su “solución”.

En especial cuando percibe que su impunidad está llegando al final previsible.

La cola del perro entonces se transforma en la cola del diablo y hoy estamos viendo hasta romper los ojos (a pesar de las vendas que nos intentan seguir poniendo), cómo el diablo mete la cola y cómo a las armas las carga el diablo.

Esta es la explicación de fondo de lo que está pasando en Ucrania, Siria, Libia, Irak, Sudán, Malí, Afganistán, Venezuela, etcétera.

La sede central del crimen organizado impune, global, y que anda suelto, es la gran banca. Dichos Bancsters también controlan, por si fuera poco, el tráfico ilegal de armas, y de drogas… (Ampliaremos)