La cola mueve al perro (2) – Columna del Ñato Huidobro

Eleuterio Fernández Huidobro

En ucraniano, Svoboda quiere decir Libertad. Todo momento de crisis del capitalismo, puede terminar en cualquier cosa: incluso en fascismo. Tal como lo ha mostrado la historia con un agregado: ahora, dado el armamento disponible, una guerra puede también terminar con la humanidad. Ya no sería, al decir de Clausewitz la continuación de la política.

Ni de nada. Mafalda pedía parar al mundo porque se quería bajar. En el mismo sentido alguien dijo que “si Marx viajara con nosotros en este tren de la historia, diría que “la Revolución consiste en accionar el freno de emergencia”. Junto con la crisis ecológica, la guerra hoy pone sobre el tapete la continuidad de la vida o el triunfo total de la muerte. Si bien el neofascismo prolifera (confirmando la regla), ha sido en Ucrania donde mediante un movimiento de masas, tomó el poder. En otros países de Europa crece electoralmente. Sin embargo, siempre fue muy importante. Notemos de paso que, sin masas que lo apoyen, no hay fascismo. Pero además, que llamar neofascista a Svoboda es una falta de respeto y una peligrosa inexactitud: el partido político ucraniano llamado Svoboda es nazi de pura sangre.

No lo ocultó jamás. No renunció nunca a su “glorioso” pasado. Hace de él una mística. La batalla que decidió la II Guerra Mundial, fue la de Kursk o, para los alemanes:”Operación Citadelle”. Ha sido hasta hoy la mayor batalla de tanques de la historia. Participaron millones de efectivos, miles de tanques, aviones y piezas de artillería: un infierno. Entre julio y agosto de 1943 las bajas superaron el millón de personas. La destrucción fue tanta que de ella nunca más pudo recuperarse Alemania. Quedó abierta una enorme brecha desde la que ya no se detuvo el Ejército Rojo hasta llegar a Berlín. Uno de los generales rusos decisivos en Kursk fue Nikolái Vatutin (héroe de la Unión Soviética).

De inmediato, este general tuvo a su cargo la definitiva expulsión de los ejércitos nazis de la cercana Ucrania, barriéndolos de aquel mapa. Cuando estaba reagrupando sus fuerzas para reiniciar el avance rumbo al centro de Europa, viajaba en un auto por aquel terreno “limpio” de enemigos, pero sufrió una emboscada y fue muerto por una aparentemente humilde guerrilla ucraniana llamada Svoboda. Poco después, al terminar la guerra, los oficiales alemanes prisioneros interrogados por los Aliados acerca de cuál fue la peor (o mejor) guerrilla que tuvieron que enfrentar, no vacilaron: “las de Rusia y la de Ucrania”. Al principio de la guerra, el Partido Svoboda que ya era fascista desde mucho antes, colaboró militarmente con los nazis alemanes en la invasión a Ucrania para expulsar al Ejército Rojo y proclamar la independencia. Hasta que constatando que los nazis alemanes eran más alemanes que nazis e iban a quedarse con Ucrania, pasaron a enfrentarlos. Y cuando Ucrania comenzó a ser reconquistada por el Ejército Rojo (compuesto también por ucranianos) comenzó a combatirlo también. Recién en 1954, la Unión Soviética logró derrotarlos militarmente.

En 1959, Stepan Bandera, líder de Svoboda, escondido en Alemania (ya vamos a ver por qué) fue asesinado mediante balas con cianuro en la “última Operación clandestina sangrienta de la NKVD” que así lo declaró públicamente… Durante la invasión nazi a lo que hoy es Ucrania, Svoboda perpretó el genocidio de decenas de mujeres, niños y ancianos polacos que vivían en el hoy noroeste de Ucrania (reclamado por Polonia). La también temible guerrilla nacionalista polaca que inició la insurrección de Varsovia fue el segundo enemigo acérrimo de la guerrilla fascista ucraniana que también condujo a cuatro mil judíos a los campos de concentración de Lvov sin desmedro de su activa colaboración con las SS en las peores tareas represivas. En suma: Svoboda no es un partido de neonazis ni mucho menos. Es un partido nazi y tal vez el último sobreviviente público organizado del fascismo original.

Hasta hace horas sus líderes de fusil en bandolera, proclamaban verter la última gota de su sangre expulsando a los rusos y los judíos de Ucrania. Este partido fue el que dirigió las famosas movilizaciones de Maidán y tomó el poder en Ucrania con apoyo material de los EEUU, la Unión Europea y sus ONG’s concomitantes. El actual gobierno golpista de Ucrania muestra varios ministros de Svoboda orgullosamente nazis. Y ahora que los armaron y les dieron el gobierno va a ser muy difícil desarmarlos. Pero hace mucho, desde Nüremberg, que las organizaciones imperio-financieras, se apoyan en los nazis y demás fascistas. (Ampliaremos)

Extraido de larepublica.com.uy