La campaña cambió

Por: Leandro Grille

Posteriormente hizo uso de la palabra el candidato a la presidencia por el Frente Amplio, estableciendo compromisos muy concretos para su gestión además de brindar una serie de consideraciones meditadas sobre la época que estamos viviendo y los desafíos que presenta en esta área.

La participación de los asesores independientes cubrió distintas facetas de los desafíos de la ciencia y la tecnología. Vázquez pareció tomar ideas e inquietudes de todos ellos, que fue abordando a lo largo de su exposición. La científica Ana Denicola, experta en bioquímica de la Facultad de Ciencias, el ingeniero Fernando Brum, especialista en tecnología de la información, y el ingeniero Nicolás Jodal, titular de GeneXus, analizaron la actualidad, la impredecibilidad de los avances tecnológicos, y se animaron a sugerir cosas concretas, como la ampliación de la política de becas de formación de posgrado para los jóvenes científicos uruguayos y la inversión en movilidad, aunque también tuvieron tiempo de reconocer cómo había cambiado el panorama de la ciencia, la tecnología y la innovación en los últimos diez años. Ahora el tema de la innovación está arriba de la mesa todo el tiempo, expresó el ingeniero Brum, y la doctora Denicola reconoció el esfuerzo que se ha hecho por intermedio de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) desde su creación en el primer gobierno del Frente Amplio, aunque lo calificó de todavía insuficiente.

Por último, el “rey de la soja”, el ingeniero agrónomo argentino Gustavo Grobocopatel expuso mediante videoconferencia sobre el cambio de tiempo en el mundo del campo, las plantas vistas como industria, pero también de los efectos de la innovación tecnológica en el acrecentamiento de las diferencias sociales, de la brecha entre ricos y pobres: el desarrollo tecnológico no nos asegura que el proceso genere bienestar e inclusión. Ya vimos otras revoluciones industriales que provocaron dolor en las familias, y muchos problemas. “Probablemente esta revolución tecnológica ya esté produciendo la creciente diferencia entre ricos y pobres, que también es fruto del avance tecnológico… La forma de mitigar esto es incorporar la innovación a las organizaciones, entendidas estas en el sentido más amplio, incluyendo al Estado, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, los trabajadores. Tienen que entender este tiempo. Tienen que entender la revolución tecnológica y tienen que dar soluciones con el propósito de brindar bienestar, dignidad y equidad para la mayoría de la gente”.

Durante la conferencia Vázquez se comprometió a impulsar un conjunto de políticas que, tomadas en su globalidad, continuarán la senda de cambios significativos en la vida de los uruguayos en su relación con los avances tecnológicos, y estimularán la investigación y la innovación como forma de agregar valor a la producción nacional en todos los rubros. Es así que Vázquez anunció una triplicación de la inversión en ciencia, tecnología e innovación para alcanzar el 1,0 del Producto Interno Bruto, la conexión a internet del 100% de los hogares para el final del próximo período o la posibilidad de iniciar de forma electrónica todos los trámites estatales y avanzar hasta su culminación, la reforma en el directorio de la ANII, una tarjeta electrónica con usos múltiples destinada a los jóvenes, o la incorporación de las historias médicas electrónicas, entre muchas otras iniciativas. El ex presidente y candidato se mostró seguro, muy contundente, y pese a lo que pudieran decir las encuestas de las últimas semanas, se lo vio contento y entusiasmado, en su salsa.

La primera conferencia UruguayX+ supuso una inflexión en la estrategia de la campaña de la izquierda y mostró a Tabaré como un estadista, con aplomo, rodeándose de los más encumbrados asesores, tomando la iniciativa y anunciando políticas concretas y rumbos claros. Parecía que llegaba a su fin la campaña electoral que había mostrado en sus primeras semanas a un Luis Lacalle Pou creciendo a golpes de efectos y publicidad, y a la fórmula del Frente Amplio un poco desordenada, recorriendo el país en pequeños actos que no alcanzaban a instalar los temas en la agenda y que, si bien movilizaban vecinos en sus respectivas localidades, quedaban perdidas contra la andanada de analistas que poco menos que veían un derrumbe del Frente y el ascenso del ícono pop.

Ahora es el tiempo de la propuesta, de hacer anuncios y explicitar concretamente para qué se aspira a obtener el gobierno nacional. Tabaré en ese terreno se siente como pez en el agua, y del otro lado comienzan a aparecer las grietas de un discurso de ocultamiento y a aflorar algunas ideas que funcionan como botón de muestra extremadamente informativo. En los últimos días, mientras Tabaré se floreaba con sus asesores de primer nivel y una exposición fantástica, el comando de Lacalle Pou debió salir a aclarar que no va a tirar por tierra los Consejos de Salarios, ni la ley de negociación colectiva, ni la ley del trabajo rural ni la del empleo doméstico. Sobre la ley de responsabilidad penal del empleador dijo que sí la derogaría, porque era inconstitucional, y que propondría una alternativa. Todas las aclaraciones de Lacalle Pou surgen debido a los fuertes cuestionamientos que suscitaron sus palabras, especialmente cuando afirmó que la jornada de ocho horas no se adecuaba al trabajo en el campo. Su equipo de campaña no ha ocultado su preocupación ante esta seguidilla de metidas de pata, y ha debido emitir puntualizaciones. Pero más allá de esos comunicados, lo que ya es irremediable es que Lacalle Pou ha perdido su compostura, se le ha empezado a caer en el personaje “por la positiva”, y se muestra más como un tipo desaforado que en el acto de lanzamiento de la lista de Álvaro Delgado llegó a decir: “El caos político que algunos pretenden generar con instrumentos partidarios y parapartidarios tiene un responsable: el doctor Tabaré Vázquez”. Tabaré ni le respondió, pero se tiene que haber dado cuenta de que a Lacalle Pou se le fue la moto. Porque hablar de caos en un país como Uruguay, y en el tono en que habló el aspirante nacionalista, por lo menos sonaba a una exageración, cuando no a un delirio.

Lo cierto es que la campaña cambió. Tal vez por aquello que tan claramente dijo Lucía Topolansky: el susto avivó al mamado. Ahora Tabaré recuperó el control de la agenda. Se reunió con los rectores de todas las universidades y les hizo la propuesta de un sistema nacional de educación, anunció que reimplementaría el Impuesto de Primaria, del que quedarían exonerados los propietarios de menos de 200 hectáreas, y planifica sus próximas conferencias de estadista sobre trabajo, políticas sociales y economía, mientras los candidatos opositores planifican un debate entre amigos y se sacan chispas en Twitter para ver quién quiere tener más presos.

Los números de los sondeos han empezado a cambiar. La última encuesta de Interconsult ya registra un repunte del Frente Amplio, y un estudio de Opción Consultores –única de las encuestadoras que acertó en las elecciones internas en todos los partidos y en los porcentajes– revela que para los uruguayos Tabaré es el más capaz para manejar la economía, por lejos, incluso por encima de su intención de voto, que es el mejor para enfrentar la inseguridad, aunque ahí está más repartida la cosa y además es el más honesto también con diferencia. Por otro lado, los números del presidente José Mujica no dejan de mejorar, tanto en la imagen personal como en los resultados de gobierno, con un desempleo que cerró en 5,7 por ciento hace pocos días. Y a todo ello hay que sumarle que el gran caballito de batalla de los partidos tradicionales, especialmente de Pedro Bordaberry y Lacalle Pou, el plebiscito para bajar la edad de imputabilidad penal, no para de caer y ya todas las encuestadoras dan por descontada su derrota.

Finalmente, la campaña ha tomado un cariz más programático y menos marketinero, y ese cambio ha llegado en el momento justo. La sociedad parece empezar a preocuparse verdaderamente por las propuestas de gobierno y comienza a valorar otras cosas de los candidatos. En este terreno, Vázquez, de trayectoria indiscutible, experiencia de gestión y solvencia comprobable, es capaz de mostrar virtudes muy distintas de las de sus contendientes, en particular de Lacalle Pou, a quien se ve más seguro haciendo destrezas físicas o exponiendo su juventud que explicando cómo va a gobernar, y que, a juzgar por sus últimos exabruptos, parece alojar una personalidad reactiva y un poco destemplada.

 

* Publicado en Caras y Caretas el viernes 5 de setiembre de 2014