Descentralización y participación política de las mujeres

 

Territorio en disputa

 

“La representatividad se construye, se conquista y se negocia en el entramado de las relaciones sociales y políticas; y el posicionamiento y la capacidad de poder e influencia dentro de esas relaciones generan oportunidades…”( Archenti Nélida, 2003)

 

El proceso que se inicia en el 2009 con la creación del tercer nivel de gobierno (Municipios) establecido por la ley Nº18.567, supone el inicio de un período que busca establecer una nueva institucionalidad de gobierno más cercana a su gente.

El Frente Amplio plasma así una de sus grandes banderas identitarias, y nos enfrenta a la tarea de acercarnos un paso más a un modelo que permita mayores y mejores capacidades a los/as ciudadanos/as, en la gestión y control de recursos; en la construcción de políticas públicas acordes a las realidades locales y en la toma de decisiones.

En este marco, que convive con un contexto favorable a las políticas de género que se desarrollan a nivel nacional y departamental, se nos convida a pensar el rol que las mujeres tenemos para jugar en la creación de un nuevo escalón que supone, como todo lo nuevo, creación a partir de cuestionar lo instalado, conservándolo y superándolo.

La composición de las listas electorales constituye una de las claves fundamentales en el marco de la ley Nº18.476 que declara de interés general la participación equitativa de varones y mujeres en la integración de los órganos electivos nacionales, departamentales y de dirección de los partidos políticos. Aprobada para regirse en la interna partidaria en el año 2009 y en las elecciones nacionales y departamentales del período 2014-2015, establece que los partidos integren a ambos sexos cada tres lugares de la lista, independientemente del sistema elegido para el armado de las mismas.

De 89 Municipios que existen a nivel nacional, resultaron electas un 26% de Alcaldesas y un 15% de Concejalas (de un total de 356 personas electas al Concejo Municipal, 54 de ellas fueron mujeres).*

El incremento exponencial que se genera con la creación de este nuevo nivel de gobierno en relación a los lugares de incidencia política directa, nos obliga a pensar en la baja representación política de las mujeres en cargos de gobierno tanto ejecutivos como legislativos.

Por ser un primer período, de escaso debate y difusión popular, los municipios contaron para su instalación con una escasa aprobación, con una votación de un 30% de la población.

Quizás por no ser un lugar atractivo de disputa de poder ya que por su cercaníaa lo micro, a lo local, a lo barrial, es un ámbito más asociado al universo femenino, quizás porque las mujeres han sabido o podido ganarse con mayor facilidad un espacio de referencia y decisión en estos lugares, este primer período cuenta con una amplia participación de mujeres. La posibilidad de participar en el espacio político, trae consigo la consabida experiencia que sólo la práctica y el desarrollo de dichos roles pueden generar, encontrando mujeres a lo largo y ancho del país de los diferentes partidos políticos ejerciendo cargos de Gobierno.

Un modelo de desarrollo sustentable debe pensarse en clave de desarrollo desde lo local, generando una apropiación por parte de los/as ciudadanos/as de las herramientas de gobierno, construyendo propuestas con marca propia, con características singulares definidas en los territorios. Para ello es fundamental fortalecer a la ciudadanía generando especialización, ampliando sus capacidades de aprendizaje del territorio y de lo que allí se sucede. Es aquí que las mujeres tenemos el territorio en disputa.

Ganar estos territorios requiere develar y cuestionar los patrones estereotipados de género, los prejuicios, las creencias y prácticas inhabilitantes en los que se sustentan. Requiere asumirnos, pensarnos y ejercer como mujeres políticas, apropiarnos del espacio público y político, sin que condicionamientos vinculados al género, a la clase, o de cualquier otro tipo, sean obstáculos preexistentes a cualquier ejercicio de democracia.

Requiere querer y ser parte de un verdadero proceso de cambio, generar un proceso instituyente de una nueva forma de gobernanzadonde todos/as formemos parte. Esta puerta que abrimos, nos plantea hoy un desafío que implica estar viviendo un momento histórico de innovación, de  construcción de un modelo de descentralización real y de participación efectiva de mujeres en este nuevo escenario político.

 

*Datos tomados de la Guía de Participación Política con enfoque de género publicado por el Congreso de Intendentes-Uruguay Integra-Ciedur-OPP

 

Sonia Acosta

Concejal suplente Municipio C