Con alegría

Por Jeremías Mara


 

Falta una vuelta, otra elección, pero hay que empezar diciendo que como frenteamplista uno se siente felíz por los resultados.

Las sensaciones propias y me animo a decir del colectivo FA, es que lo hecho en los últimos 10 años de gobierno fue bueno, dicho esto sin ninguna soberbia, y sin dejar de reconocer que existieron hechos negativos, algunos mayores que otros. Pero años de gobierno buenos sí, y fundamentalmente justos. Esa justicia que se había ido definitivamente al tacho en la crisis del 2002, que se empezó a rescatar de urgencia en el primer gobierno de Tabaré, y que se consolidó como un pilar en el gobierno del Pepe, siendo el Presidente el exponente máximo de esa búsqueda incansable para la izquierda, la justicia en todos sus sentidos. Y si tal vez durante la campaña nos sentimos frustrados por los números, contrariados por las discusiones sin contenido, fastidiados ante un rival que deliberadamente iba al “clinch” sabiéndose inferior… Ahí mismo en pleno desenlace electoral vino Juan Pueblo (homónimo de Juan Clasemedia, pero mucho mejor persona a todas luces) y nos pegó flor de baldazo de alegría y por partida doble, así sin decir agua va. De alegría sí y de responsabilidad. Porque hubo una minoría que había entregado al paciente en puerta de emergencia allá en el 2004 para irse chiflando por lo bajo hasta perderse en la oscuridad como si nada tuvieran que ver, y 10 años después vieron que el tío no se murió, y no solo no se murió sino que volvió a ser próspero, que volvió a tener valor, vieron que el tío era alguien importante! Y allá fueron a por él, prometiéndole el oro y el moro. Ya era tarde, sin que siquiera nosotros nos hubiésemos dado cuenta, el Tío se había casado con Juan Pueblo hacía ya un tiempito…

Es que el bombardeo masivo de números cargados de expectativa y marketing, corren como pólvora por las redes sociales y generan alegrías, tristezas y caos, mucho caos. Y porque además, hoy con el diario del lunes sabemos que quienes hacen los números, al FA no le tenían fe, como al Chavo. Y eso es sin duda un hecho que genera cosas, puede ser desgano o puede ser rebeldía, felizmente ocurrió esto último y el Frente quedó en la puerta de un tercer gobierno.
Esos números nos muestran hoy que Lacalle Pou pasó de un 30.0% en Julio a un 31.9% en Octubre, y que Bordaberry pasó de un 15.0% a un 13.2%. Sin embargo, vaya que alrededor de esos porcentajes se hizo ruido. Inclusive el diario El País manifestó alegremente que el PN + el PC superaban largamente al Frente, quedándose con la mayoría parlamentaria y encabezando las preferencias para una segunda vuelta. Pero la realidad fue otra, y una vez más, estuvo bastante alejada de las oficinas del diario del Partido Nacional. A su vez, el Frente metió un sprint final en las últimas semanas notable (este hecho hizo abrir una vacante en el Canal 12 que hoy ya busca nuevas empresas consultoras).
Por supuesto que no hay nada definido y que queda aún un par de batallas electorales más, la primera en Noviembre. Y sin dudas habrá arremetida del Partido Rosado que suma las fuerzas del PN y el individualismo de una parte del PC, por eso no hay nada que festejar y hay que seguir laburando.

Los uruguayos le dijeron el domingo al Frente que tiene más y más responsabilidades, que tiene que volver a rendir y que las expectativas son cada vez mayores, llegaron incluso a decirle que NO a la propuesta represiva de la Baja, de todos modos deseosos seguramente de una solución mejor y más integral a los problemas de la seguridad pública.
Por eso, sin vender la piel del Oso antes de cazarla, sigamos con alegría porque las uruguayas y uruguayos también expresaron que existe confianza en el rumbo, en las propuestas y en los compañeros. Con alegría, que es un hermoso desafío!