Audición de Pepe, 25/11/14

Mujica en Radio Uruguay

“Los efectos negativos del narcotráfico son problemas inocultables en América Latina”


El Presidente José Mujica considera que el narcotráfico avanza, “entre el manejo de la violencia y de la riqueza corruptora, porque tiene un mercado prohibido en el que hay gente dispuesta a comprar en cualquier condición”. En ese marco, muchos países latinoamericanos pagan el alto costo social de los efectos negativos de ese flujo ilegal, que se suman a los males propios de la droga, “un tema inocultable en toda la región”.

Actualmente todos los estados de América, en cuanto a su función de reprimir y liquidar al narcotráfico, “parecemos fallidos porque, en honor a la verdad, cada vez hay más presos y cada vez se comercia más, hay más violencia desatada”, admitió Mujica.“Esa violencia termina haciendo más daño global a la sociedad que las propias drogas, porque envenena a los estados y vuelca torrentes de plata en el camino a la corrupción y explota en los seres humanos una de las peores adicciones, la que está en el bolsillo”, apuntó.

En su audición semanal de este martes por radio Uruguay, el Presidente Mujica comenzó su reflexión apuntando a las debilidades humanas frente a las adicciones, como el tabaco, el alcohol y aquellas otras drogas hoy de comercio ilegal en casi todo el mundo.

“El comportamiento humano por momentos es muy difícil de poder interpretar”, sostuvo, al poner como ejemplo el tabaco que, pese a que todos saben lo malo que hace a la salud, igual una gran cantidad de personas mantienen el hábito de fumar cigarrillos.

“El cúmulo de desgracias que acarrea, la afectación en la salud, las consecuencias de corto, mediano y largo plazo en la vida” es sabido por todos, “pero, sin embargo, muy frecuentemente gastamos plata para perjudicarnos porque no podemos eludir este vicio que sabemos nos hace mal”.

Existen enormes fuerzas transnacionales que se dedican a explotar esta adicción, entre ellas “hay una con la que tenemos un pleito (judicial) formidable”, agregó.

Sin embargo, “si se nos ocurriera prohibirlo y perseguir este comercio, seguramente que le pondríamos énfasis al contrabando y ese comercio se multiplicaría, dejaría enormes tasas de ganancias y se haría mafioso e inevitablemente violento, sumándole delito”, enfatizó.

Para Mujica, la experiencia que tiene la humanidad en este tema es enorme. A modo de ejemplo recordó que en las décadas del 20 y 30, cuando a algunos en Estados Unidos se les ocurrió prohibir el alcohol, aparecieron verdaderos imperios delictivos.

“Fue el tiempo del reino de (Alphonse) Al Capone (1899- 1947), y fue tan grande el desastre social que no podía contener el consumo de alcohol y se reprimía”. Al final fue necesario dar marcha atrás y legalizar lo que habían prohibido, repasó.

También en época de la Unión Soviética (1922 y 1991) pasaron cosas parecidas que significaron un portentoso fracaso de la política oficial que pretendía prohibir el alcohol.

En cambio en Uruguay, mucho antes, en el gobierno de don José Batlle y Ordóñez (1903-1907 y 1911–1915), se había estatizado la venta de bebidas alcohólicas para de ahí sacar recursos para salud pública.

“Don José Batlle y Ordóñez no pensó prohibir sino regular, porque si lo prohibía hubiera fracasado como ocurrió en Estados Unidos y en la entonces Unión Soviética”, sentenció.

“Al parecer a los seres humanos nos suele atraer lo prohibido, al parece una parte importante son dominables por las adicciones y, una vez contraída, no pueden echar marcha atrás”, reflexionó.

Los males mayores del narcotráfico
Entre el manejo de la violencia y de la riqueza corruptora, el narcotráfico avanza y lo hace porque tiene un mercado de estupefacientes prohibido y, al tenerlo, mantiene el monopolio de esa venta a mucha gente dispuesta a comprar de cualquier modo y condición, sostuvo Mujica.

En todas las sociedades se multiplican los gastos de cárceles y las pérdidas colaterales y pululan los ajustes de cuentas, recalcó.

La existencia misma del sicariato es producto de este narcotráfico, lo cual significa el surgimiento de gente mafiosa cuyo trabajo es matar por encargo a otros. Se define como verdadera profesión y naturalmente se cobra una suma, detalló.

“Lo vemos en toda América y naturalmente es explosivo en Honduras, Guatemala y México, porque esos son los lugares de tránsito natural (de la droga ilegal) hacia Estados Unidos, el mayor mercado y también donde se realiza la mayor cuota de valor”, puntualizó.

Las repúblicas centroamericanas dejan el costo social de lo que significa este tráfico, añadió.

El mandatario uruguayo abundó que es en esos países donde al asunto toma una gravedad inusitada, porque están sometidos al bombardeo que supone la presión corruptora de masas de dinero que se vuelcan hacia todos los organismos represores y juegan en el marco de la sociedad.

También la violencia desatada hacer perder la escala de todo principio moral. Lo peor del narcotráfico ha pulverizado los frenos éticos que existían en el mundo delictivo, dijo.

Siempre hubo frenos en la moral del delito y eso fue una cuota que contribuyó a disminuir el costo social de la delincuencia.

Pero con la aparición del narcotráfico, ese abuso de la violencia tiende a difundirse como un instrumento generalizado en nuestra sociedad y es el peor efecto del narcotráfico.

El miedo que la gente le tiene a la droga no le permite medir muchas veces que atrás hay algo mucho peor que es la existencia del narcotráfico, observó.

Mujica recordó que hace 100 años el poeta uruguayo Julio Herrera y Reissig (1875-1910) consumía cocaína, al igual que “otros intelectuales de su época”. También se dice que (el pintor español Francisco de) Goya (1746-1828) creó “El sueño de la razón produce monstruos” bajo los efectos de la droga, agregó.

Con esto no se trata de justificar el consumo de drogas, pero demuestra que siempre existió, señaló. Lo grave es que “desde el momento que se extendió la represión, a los problemas de la droga debemos sumar los efectos negativos del narcotráfico y éste es un tema inocultable en América Latina”, sentenció.