Audición de Pepe – 10/10/14

Mujica en emisora M24

La solidaridad y una inversión poblacional a mediano plazo sustentan la llegada de sirios

Al centrar su alocución en el arribo de las familias sirias a Uruguay, el Presidente José Mujica dijo que el tema tiene un origen solidario, pero es también una inversión para contrarrestar el envejecimiento poblacional del país, que históricamente se nutrió de inmigrantes que hicieron crecer su fuerza de trabajo y economía. Instó a recordar nuestros orígenes y los años en que muchos compatriotas debieron exiliarse o emigrar.
En su audición semanal por la emisora M24, el Presidente Mujica volvió a referirse a la llegada el jueves a Uruguay de las primeras familias sirias, parte de un contingente mayor que se completará posiblemente en febrero.Mujica instó a la población uruguaya a que repase la historia nacional. Recordó que los momentos de mayor crecimiento del país, por los comienzos del siglo XX, tuvo como una de sus características la llegada de 30.000 o 40.000 inmigrantes que llegaban al puerto cada año.“Eran personas que emprendían la lucha por la peripecia de vivir, que disparaban de la pobreza europea y muchos de las circunstancias políticas” que afrontaban sus lugares de origen, añadió.

“La inmensa mayoría de los uruguayos tenemos origen en antepasados que debieron emigrar en tiempos muy difíciles en los que hacerlo era desterrarse, pues las comunicaciones eran difíciles”, insistió Mujica, quien entiende que es una parte de los orígenes de la mayoría de los uruguayos que no se debería olvidar.

Puntualmente hablando de los sirios, el mandatario sostuvo que es una cuestión de derechos humanos. Dijo que hay que hacerle frente a una posible mirada cortoplacista que no entiende que organizar y favorecer la inmigración no es un gasto, no es un costo, sino que a la postre es también una inversión.

“Estas familias (sirias) que llegan al país tendrán que luchar por su vida, trabajar, pagar impuestos, consumir y con eso agrandarán el mercado interno. Lo poco que podemos gastar hoy, retorna con creces a mediano plazo”, explicó.

Mujica consideró que ya no deberíamos preguntarnos si, habiendo tantos pobres todavía en el país, por qué debemos ayudar a otros. “En realidad estamos redimensionando el mercado de consumo y de trabajo, pero además no atendemos a pobres, sino a gente pobre que estaba en guerra”, aclaró.

En un país envejecido como Uruguay, contribuir a rejuvenecer la fuerza de trabajo es interesante. Hay que mirar para adelante por la economía y la sociedad, insistió.

“Estas cosas tienen su origen en la solidaridad, pero en el mediano plazo la solidaridad es el más espléndido de los negocios para una nación”.

Se detuvo en la importancia de mirar en ese mediano plazo, porque eso es invertir. “Entre la solidaridad y el prestigio del país no está de más luchar por corrientes que ayuden a rejuvenecer la composición de nuestra sociedad”, indicó.

Mujica recordó que de esta forma se “abre una ventana en el mundo de hoy, donde la gente se comunica y la solidaridad social se convierte en un producto de mercado”.

También habló del prestigio de Uruguay en el mundo y de la posibilidad de que el país deje planteado el tema ante las demás naciones latinoamericanas, en primer término, y también ante el resto del mundo. “Todos podemos y debemos hacer algo. No hay excusas para no hacerlo”, abundó.

Establecen raíces
El mandatario uruguayo informó, además, que entre las cinco familias que se instalaron en el país este jueves hay dos embarazadas, por lo cual serán dos niños que nacerán aquí. “Ya establecerán raíces” más rápidamente, añadió.

Recordó que se trata de gente humilde, sin militancia política, con el árabe como idioma común y con un cometido colectivo que es aprender nuestro idioma rápidamente y en eso están.

Más de 80 % de estos refugiados ya tienen donde vivir y trabajar y ello no fue por acción directa del Estado sino por solidaridad de gente que se siente convocada, aclaró Mujica.

“Alguien que tuvo madre o padre sirio, libanes o árabe, gente que hace mucho emigró, armenios que tienen fresca su peripecia (persecución y exilio), todos ofrecen ayuda. Es una solidaridad concreta porque está unida a sentimientos, es una solidaridad social que se manifiesta y tiende a facilitarlo todo”, resaltó.

En el marco de ese repaso de antiguas inmigraciones, el Presidente relató la llegada a Uruguay de sus antepasados maternos, quienes vinieron atraídos por un proyecto de colonización privada.

“Hubo gente que tenía mucha tierra y que no encontró mejor manera de hacer negocio que importar familias pobres de Italia, a las que le vendía a plazos, con confianza, un pedazo de tierra para que se instalaran”, señaló rememorando el asentamiento de su familia materna dedicada al cultivo de la vid en la zona coloniense de Carmelo.

“En pedacitos de tierra fundaron sus familias y los apellidos andan por ahí. Esta es la historia de buena parte del departamento de Colonia. ¿No habrá gente en el Uruguay a la que se le ocurran cosas de este tipo?”, se preguntó.

Por otra parte, el mandatario dijo que no duda que estos refugiados sirios ayudarán para que otros lleguen al país, “a ver una tierra verde donde llueve, donde no somos magos pero vivimos en paz”. “¡Vaya capital en este mundo que parecería vive su tercera guerra mundial por cuotas, como dice el papa Francisco!”, sostuvo.

Mujica habló de los cientos de refugiados de otro origen que tiene el país y repasó los momentos en que miles de uruguayos debieron refugiarse en otras partes, hace no muchos años. “Sería bueno tener un poco de memoria”, insistió.

Revisar exigencias
Mujica dijo que en estos temas debemos revisar muchas de nuestras exigencias y las de Naciones Unidas.

Relató parte de un documental que vio hace unos días sobre la República Democrática del Congo y las misiones de paz uruguayas en el marco de la Organización de las Naciones Unidas. Dijo que allí pudo ver “bandadas de hermosos niños muy pobres y fuertes, muchos sin familia, que perdieron sus padres en una guerra endémica”.

Le sorprendió que los muchachos le hablan a los soldados uruguayos en perfecto castellano y dominaban el argot de nuestra propia región, conocían a nuestros jugadores de futbol y les pedían a los soldados que los trajeran, “pero nosotros no tenemos mecanismos ágiles para hacer estas cosas”.

“Seguramente muchas familias adoptarían estos muchachos sin robarle la identidad pero no se puede por las trabas que, de una forma u otra, tenemos. Son cosas que deberíamos revisar”, puntualizó.

Fuente: presidencia.gub.uy