Alguien miente

Luis Rosadilla, Senador de la República

“Extorsión” versus “malentendido”

Extorsión (Del lat. extorsĭo, -onis).
1. Amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho.
2. Presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido.
(Real Academia Española)

“ (Extorsión) El que con violencia o amenazas, obligare a alguno a hacer, tolerar o dejar de hacer algo contra su propio derecho, para procurarse a sí mismo o para procurar a otro un provecho injusto, en daño del agredido o de un tercero, será castigado con cuatro a diez años de penitenciaría” 

(Artículo 345 del Código Penal)

El pasado jueves 11 de setiembre nos despertamos con una noticia explosiva. De acuerdo a una crónica del semanario Búsqueda de esa fecha, el día 4 -una semana antes- el presidenciable del Partido Nacional (PN), Luis Lacalle, vía telefónica le habría exigido a Germán Coutinho -candidato a la Vice Presidencia del Partido Colorado (PC)- que el presidenciable colorado Pedro Bordaberry bajara el tono de las críticas hacia sus opiniones y definiciones como condición para dar los tres votos de ediles del PN que el PC necesita en Salto para aprobar un fideicomiso. Agregaba la nota periodística que, al trasmitirle Coutinho a Bordaberry el contenido de la reunión, también telefónicamente, éste le había respondido “Me conocés, no me dejo extorsionar. Y menos con estas cosas.”
Ese mismo día (el jueves 11) durante la mañana fueron entrevistados, por su orden, Lacalle y Bordaberry en CX 14 El Espectador. El primero negó que tal condición hubiera sido puesta como moneda de cambio de los votos que el PC necesita en Salto para “refinanciar” el déficit importantísimo que la Intendencia a cargo de Coutinho ha generado (“Yo no cambio paz por votos”), aunque reconoció que en la conversación ambos temas (necesidad de votos Blancos en Salto y críticas de Bordaberry) estuvieron presentes.
Entrevistado Bordaberry, a su turno, hizo todo lo posible por quitarle trascendencia al hecho; no obstante, sostuvo -en un todo- que lo que la prensa había publicado se correspondía con lo que Coutinho le había comunicado telefónicamente, y también que su respuesta había sido la que la nota periodística indicaba (“yo no me dejo extorsionar”).
Los reportajes a Lacalle y Bordaberry se encuentran disponibles en internet y no tienen desperdicio.
Hasta aquí los hechos desmentidos por unos y afirmados por otros, narrados por la crónica periodística. Impactante. Revulsiva. Fuerte. Pero crónica periodística al fin.
Veamos algunas consideraciones:
1) Bordaberry es Doctor en Derecho. El uso del término “extorsión” de su parte no puede suponerse como un “error” o un “malentendido”. Para obtener su título debió saber exactamente el contenido de la definición que eligió para calificar los hechos que su candidato a Vice Presidente le acababa de relatar.
2) Lacalle también es Doctor en Derecho; por supuesto, asumió de inmediato la gravedad de la situación: “(…) Es grave acusar de extorsión. Yo entiendo que en campaña electoral algunas personas entiendan que hay que levantar un poco el tono, pero extorsión… Eso se dirime en un Juzgado Penal. Estoy esperando a ver si se me acusa de ese tipo de cosas, que es muy grave, yo no cambio paz por votos (…) cuando se trata de acusaciones que desde mi punto de vista revisten cierta gravedad. O más que cierta: revisten gravedad”
3) Si algo no hay en estos hechos es un “malentendido”. Véase que la noticia se conoce el jueves 11, cuando los hechos habían ocurrido una semana antes, el jueves 4. ¿No fueron suficientes 7 días para aclarar los hechos?
4) Los reportajes a los candidatos Lacalle y Bordaberry son antagónicos en cuanto a los hechos se refiere. Es indudable que alguien miente.
Si la versión colorada es verdad, la forma en que Bordaberry definió la situación es exacta; si Lacalle efectivamente hizo la propuesta de la que se le acusa es grave, muy grave: no se puede confundir esa propuesta con una negociación política.
Si, por el contrario, la versión blanca es la correcta, es muy grave también lo sucedido; pues resultaría que la versión colorada es un puro invento que, además, se remata con una acusación de extorsión que “casualmente” llegó a la prensa.
En estos últimos días hemos escuchado a Bordaberry restándole trascendencia al tema, relativizando su importancia, naturalizándolo como si fuera parte de la práctica política cotidiana. Agonizando estará nuestro sistema político si lo volvemos permeable a estas prácticas, anacrónicas, que parecen seguir siendo una herramienta útil para algunos.
Por el bien de nuestra democracia, esperemos que no se intente barrer debajo de la alfombra. Lacalle y Bordaberry son candidatos a Presidente por sus respectivos partidos, Nacional y Colorado. El 26 de octubre son opción electoral; ojalá, por respeto a la ciudadanía, que antes de esa fecha sepamos cual fue la verdad. Por ahora, el fuego cruzado entre blancos y colorados se tranquilizó – habrá que estar atentos a las noticias que lleguen desde Salto.