¡A dimensionar el asunto!

Martín Pérez

Te puedo dar la razón en que es fácil confundirse: uno ve los avisos de campaña por la web y no sabe qué pensar. No sabe si lo que le venden es un jabón en polvo “algo-matic”, un auto chino con doble air-bag o un presidenciable. No hay diferencia, el nudo del asunto es venderlo.
Claro que ver a un candidato haciendo piruetas no contribuye a darle nivel a la discusión. Tal vez ese sea el asunto: vaciar la campaña de contenido, y que reinen la imagen y los dientes perlinos. Te la llevo hasta ahí, porque ¡pará! en algún momento hay que empezar a dimensionar el asunto. ¿Es un concurso de destrezas? ¿Hay que elegir al que más se parezca a Mister-músculo?
Es mucho lo que está en juego: nada menos que la continuidad de un proyecto de país serio, que incluye como ningún otro incluyó y sobre cuyos pilares crecimos y nos desarrollamos como nunca, o la restauración de un modo de gobernar que el país conoció en los ’90 que dejó agujeros enormes, además de un millón de pobres. ¡No se trata de azuzar cucos! Son datos de la realidad y de la historia, esa vieja terca.
La juventud, la frescura, los llamados a la racionalidad y a la sensatez que emanan del discurso de los candidatos de la oposición tienen su contraparte: la expresión del conservadurismo de sus ideas, esa condición de clase que no se puede tapar, que siempre por algún lado surge. Su raigambre, sus padres ideológicos (¡y biológicos!), la conformación de sus equipos. Es evidente que eso resta políticamente: basta ver cómo larga humo la fábrica de personajes nuevitos que urgentemente tienen que sacar al mercado.
¡Pará, que no soy un fundamentalista! Tuvimos errores en estos diez años, necio es negarlo. Hubo que aprender a gestionar las empresas del Estado prácticamente desde cero; acordate que cuando no éramos gobierno rara vez nos integraron en la dirección de los entes y los servicios descentralizados. Se pusieron en práctica reformas como la del Estado y la de la salud, cuya implementación tuvo tropezones varios. Capaz que vos me decís que tenés que esperar tres meses para ver un especialista y tenés razón, hay que corregirlo; también hay que pensar que ahora no queda ningún gurí, viejo o laburante sin cobertura de salud.
Al Frente se le pueden (y deben) achacar algunos yerros, ¡naturalmente! pero no se puede cuestionar su rumbo. El axioma siempre fue no dejar que nadie quedara con la ñata contra el vidrio, librado a su propia suerte. Hemos sido consecuentes con ello.
Y si querés pensamos sólo en cómo te fue a vos. ¿Conseguiste un mejor laburo, o resolviste tu situación de vivienda, o tu empresa vende más y le cierran mejor los números? Sin tu esfuerzo y empuje no lo hubieras logrado jamás. Pero no te olvides que atrás de eso hay políticas de empleo, de acceso a la vivienda, un manejo serio de
la economía para que tengas un mango más en el bolsillo. A la oposición no le queda otra que reconocer eso, porque rompe los ojos del más descolgado.
Te sugiero a vos, sobre todo a vos que sos joven, que no hagas piruetas con tu futuro y dimensiones el asunto en su magnitud, porque hay mucho en juego. ¡Defendé tus logros! ¡Defendé al Frente!